La mirada de la esfinge
Reflexiones, comentarios, poemas y otras composiciones
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La Navidad y su sentido original

Navidad es una contracción de Natividad, la palabra que proviene directamente del latín nativitatem, «nacimiento», que era la empleada por la Iglesia para referirse a la celebración litúrgica del nacimiento de Cristo, y sigue siendo así hoy en día. Porque lo que se celebra en la Navidad es precisamente el nacimiento de Cristo, independientemente de su verdadera fecha histórica, que no fue probablemente en diciembre. Parece probable que la iglesia primitiva situara la Navidad tomando pie en las antiguas Saturnales romanas, unas fiestas en que se celebraba el solsticio de invierno y el cese de los trabajos agrícolas, así como la luz del sol, el Sol invictus, el sol no vencido, y en honor del dios Saturno, dios protector de las cosechas y de las labores agrícolas, de ahí su nombre. Dichas fiestas se prolongaban por espacio de una semana, del 17 al 23 de diciembre, y en ellas se relajaban bastante las costumbres, predominando el baile, la alegría y una cierta retorsión de las reglas habituales. Hay estudiosos que niegan dicha vinculación directa, puesto que las Saturnales fueron perdiendo su vigor a medida que el Imperio también fue decayendo y la fiesta que celebraba el nacimiento de Cristo se situó siempre a finales del año, una semana después de las antiguas Saturnales, pero, para mi gusto, hay demasiadas coincidencias para no tenerlas en cuenta, como por ejemplo, que las Saturnales terminaran y dos días después, el 25, se celebrara la entronización del Sol invictus, una celebración del solsticio de invierno realmente. No obstante todas estas coincidencias, lo cierto es que lo que celebramos hoy en día, transmitido durante siglos, es el nacimiento de Cristo. La cultura europea es esencialmente una cultura cristiana y negarlo supone un acto de desconocimiento de la realidad histórica. Pues bien, en ese panorama de negación en donde se encuadran los papanoeles y demás intentos de hacer de la Navidad tan solo una celebración de chispitas  y de cosas invernales. Desde el papá Invierno de los soviets hasta el Papá Noel rojo de los norteamericanos, todo es un intento, más o menos pretendido, de hacer desaparecer al Niño Jesús de la Navidad y, en gran medida, creo que lo han conseguido. Hoy en día predomina en la celebración de la Navidad una profusión de sentimentales demostraciones de brillantes adminículos que tangencialmente tienen que ver con el Nacimiento; asimismo se observan representaciones de caballos, mirlitones, muñecas y otros juguetes en unos colores a los que se adscribe algo navideño, como el rojo y el verde, junto con el oro y la plata. Sí, ya sé que está tomado del cuento de El Cascanueces y, más concretamente, del ballet que se hizo famoso con la magnífica música de Tchaikovsky, pero su única vinculación con la Navidad es la fecha en la que transcurre. Papá Noel lo más probable es que se vincule con san Nicolás, el obispo cuya festividad se celebra el 6 de diciembre y que en los Países Bajos trae regalos a los niños que se han portado bien, como preludio de las fiestas venideras. Como fueron holandeses los que fundaron la que hoy es Nueva York, primeramente Nueva Amsterdam, llevaron esta costumbre allí. Pero me da que ese Papá Noel de nuestras tierras no es exactamente el que los norteamericanos llaman santa Claus, de Niclaus, Nicolás, el obispo ya mencionado,  sino un remedo, tal vez comunista, originado en Francia, como su nombre bien indica: Noel, Navidad en francés, y desde luego, el anciano barbudo vestido de esa curiosa ropa roja tiene su origen en los anuncios que Coca-Cola encargó a Haddon Sundblom en los años 30, quien probablemente se inspiró en ilustraciones de Thomas Nast, allá por los años 1870-80, quien ya ideó el viejo barbudo y barrigón, solo que en blanco y negroPapá Noel de Thomas Nast. Nast había nacido en Renania y sus padres emigraron a los Estados Unidos cuando tenía 6 años; es posible que supiera de la tradición de san Nicolás por sus padres o bien que recogiera la que existía en Nueva York, donde creció. Lo cierto es que puso las bases de la figuración del santa Claus que hoy conocemos (véase a la derecha su grabado). Al parecer en Inglaterra y en otros sitios del Norte, tradiciones de origen pagano convivieron junto a las cristianas en un sincretismo muy humano y las de un anciano que representaba el invierno, habitaba en las tierras lejanas del norte y traía regalos a los niños era una de ellas. Con ellas se pone en relación lo del Polo Norte y Santa Claus o Papá Noel, según se mire. Y asimismo están las relacionadas con Odín o el Wotan de los germanos, que surcaba los cielos el solsticio de invierno en su caballo de ocho patas y premiaba o castigaba según las obras.

En fin, también podemos pensar que junto a la figura de Cristo y su nacimiento, se han dado, conviviendo sincréticamente, otras tradiciones de origen pagano especialmente entre los pueblos germánicos, de los que los nórdicos son parte. Prueba de ello es que ha sido en el mundo anglosajón donde esas tradiciones se han originado y mantenido y, dado su predominio mundial hoy, se han extendido. En países latinos, especialmente del sur, dichas tradiciones no constan en el pasado. Han sido importadas recientemente.

 

Para quien quiera leer más, dejo aquí la entrada del blog del Dr. Gainsford sobre la cuestión de la Navidad y las Saturnalias: https://kiwihellenist.blogspot.com/2015/12/christmas-and-its-supposed-pagan-links.html

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