Archivos anuales: 2018
Va rodando sola en el camino sonoro. La acompañan versos de agua y golpes de hojas caídas; algún árbol marchito soñó en otoño su bienvenida.
Cuando esa velada sombra cierre sus ojos húmedos y su perfume destile sobre los cabellos rubios, vendrás a reposar conmigo debajo de los árboles que plantamos juntos.
La tarde. Me caen muertas las flores del tiempo. A los pies del árbol aquel, ellas nos susurraron: –un beso. Ríe la luna. Es tarde.
Las hojas dormidas de tus cantos descansaban en el viento de la tarde. No es aún tiempo de que sean barcas para las aguas.
Cuando esos pájaros que ves en mi ventana partan a otros lugares por no morir, dejarán triste mi voz en tus paredes por que tengas el eco profundo de un amor.
En el agua de la noria Ronda de noche los cangilones un llanto triste. En el arrullo del agua mansa trae tu soñar.
Mírame, aquí me hallo, transitado de amor en esta casa. Quiero quererte a cada instante, sentirte cerca de mi cerca, vibrar en tu pulso acelerado. Dormir y respirar el mismo aire por aún en sueños no olvidarme. Dame un delirio delirante, subsistir sólo en tres palabras: desearte, tenerte, amarte.
Triste está naturaleza porque no has venido a verme. Lo notan los árboles y los pájaros del bosque no han cantado la mañana. Yo seguía triste las huellas de tu fragancia en las rosas rojas del parterre. Y ahora llenas mi alma de congoja y me trae el rumor del […]